Carta a Filemón
La salida de larca
—No dejo
de dar gracias siempre que me acuerdo. He experimentado una gran alegría,
viendo cómo tú aliviabas tus necesidades.
—Ahora te
será muy útil (con gusto lo hubiera retenido), recíbelo como a mí mismo,
anótalo a mi cuenta: la deuda eres tú mismo.
—Confío
plenamente en tu docilidad; que tú harás más todavía de lo que te pido.
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