domingo, 12 de enero de 2014

II.

Lamentaciones
Ellos preguntan:
«¿Dónde hay pan y vino?», mientras caen desfallecidos como heridos de muerte en las plazas de la ciudad. Porque tu desastre es inmenso como el mar. Tus profetas transmitieron visiones falsas e ilusorias. No revelaron tu culpa a fin de cambiar tu suerte.

Abre tus fauces contra ti. 

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